Sin barbijo, el Papa Francisco reanudó las audiencias en el
interior del Vaticano
En la última semana, 11 guardias suizos y un residente del
hotel donde vive el Sumo Pontífice dieron positivo.
Al día siguiente de ponerse mascarilla por primera vez
durante un servicio religioso, el papa Francisco volvió a su acostumbrada apariencia
sin cubrebocas, pese al aumento de los contagios de coronavirus en toda Europa
y a las crecientes críticas por su comportamiento y el ejemplo que da.
Francisco apareció de nuevo sin mascarilla en su audiencia
general del miércoles en el auditorio del Vaticano, y también cuando saludó a
media docena de obispos, que tampoco llevaban mascarilla, al final del acto.
Les estrechó las manos y se acercó a cada uno de ellos para una breve
conversación privada.
Aunque los clérigos llevaron mascarilla mientras estuvieron
sentados durante la audiencia, todos salvo uno se la quitaron para hablar con
el papa. Sólo uno la mantuvo, y para el final de su conversación privada con
Francisco se la había colocado por debajo de la barbilla.
Las normas del Vaticano requieren el empleo de mascarillas
en interior y en espacios abiertos cuando la distancia no pueda ``garantizarse
siempre''. El Vaticano no respondió a preguntas sobre por qué el papa no seguía
ni las normas del estado ni las medidas básicas de salud pública para prevenir
los contagios de coronavirus.
Apenas esta semana, el reverendo Thomas Reese, columnista y
experto en el Vaticano, escribió una carta abierta al papa tan dura como
afectuosa, ofreciendo seis motivos por los que debería llevar mascarilla e instando
a los fieles que lo vieran igual a escribir en masa a las cuentas de Twitter
del papa para avergonzarle pidiendo que diera mejor ejemplo.
``Tú eres el jefe, deberías seguir tus propias normas'',
escribió Reese. ``Cuando el clero se sitúa por encima de las normas, podemos
llamarlo clericalismo, un pecado que has denunciado abiertamente''.
Al comienzo de la audiencia, Francisco explicó a los
asistentes que no se mezclaría con la gente como haría normalmente. Pero dijo
que mantenía la distancia por el bien de los demás, para impedir que se
formaran multitudes a su alrededor.
``Lo lamento, pero es por vuestra seguridad'', dijo. ``En
lugar de acercarme a vosotros, estrechar vuestra mano y saludaros, os saludo
desde lejos. Pero sabed que en mi corazón estoy cerca de vosotros''.
No mencionó su decisión de no llevar mascarilla.
El papa sí utilizó una mascarilla blanca el martes durante
un servicio interreligioso en el centro de Roma, y sólo se la retiró para
hablar. Hasta ahora sólo se le había visto con ella una vez, al entrar y salir
de su auto en un patio del Vaticano el 9 de septiembre. La ley italiana
requiere el uso de mascarillas en interiores y al aire libre.
Francisco tiene 83 años y se le extirpó parte de un pulmón
cuando estaba en la veintena debido a una enfermedad, de modo que sería un
paciente de COVID-19 con alto riesgo de complicaciones. Ha instado a los fieles
a cumplir las recomendaciones del gobierno para proteger la salud pública.
En la última semana, 11 guardas suizos y un residente del
hotel donde vive Francisco han dado positivo en el virus.
Los casos de coronavirus están creciendo en Italia, y la
región de Lazio que rodea la Ciudad del Vaticano está entre las más afectadas.
Lazio tenía más hospitalizados y pacientes en cuidados intensivos que cualquier
otra región, salvo la más populosa y afectada de Italia, Lombardía.
En el auditorio del Vaticano el miércoles, el público llevó
mascarillas, al igual que los guardas suizos, pero Francisco y sus dos
asistentes no.
En su carta abierta a Francisco, que Reese describió como
``corrección fraternal'' de un jesuita como él, el estadounidense señaló que
Francisco recibió formación científica y debería saber que debe confiar en la
ciencia para protegerse del virus. Instó a Francisco a ser un buen jesuita y
obedecer a los médicos y las propias del Vaticano sobre mascarillas.
Reese describió como un pecado la decisión del pontífice de
no llevar mascarilla y le instó a dar un ejemplo mejor a otras personas y
evitar verse clasificado con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump,
negacionista del COVID-19, reacio a llevar mascarilla y con el que ha chocado
Francisco.
``¿De verdad quieres estar en el mismo grupo que un hombre
que construye muros en lugar de puentes, que demoniza a los refugiados e
inmigrantes, que da la espalda a los marginados?'', preguntó Reese. ``No lo
creo, pero ahí es donde estás mientras, como Trump, no lleves mascarilla''.
La campaña de Reese estaba teniendo efecto. El teólogo
católico holandés Hendro Munsterman tuiteó su indignación a la cuenta en inglés
de papa, (at)Pontifex, escribiendo: ``¿Como decimos a nuestros hijos que se
protejan a ellos mismos y a otros si no puedes ni siquiera dar ejemplo?''.
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